Alimentar a los niños, saber de límites

No se equivoque. Existen hábitos erróneos en todos los padres y responsable de menores, que rayan el límite de lo sano, en cuanto a lo que de alimentación infantil se trata. Los hábitos de alimentación saludables inculcados desde pequeños, son los que resultaran efectivos en la lucha contra la obesidad infantil en el presente y en el futuro.

El preguntar a los niños qué quieren comer es un error recurrente, la comida de los niños la debe elegir un adulto que sea consciente de los efectos que esta produzca en el organismo. Una buena idea es darles a ofrecer entre opciones de dos o tres alimentos saludables. Las frutas para el postre, o el aderezo para la ensalada o pasta.

Cereales: Es posible que muchos de los productos industriales que son comercializados como saludables, es el caso de los cereales, posean niveles altos de grasas (a veces transgénicas) para nada saludables para el organismo.

En cuanto a los cereales que hoy día los encontramos azucarados, con sabor a chocolate o de frutas; es preferible optar por aquellos que sean naturales, sin aditivos en el sabor. Una sana alternativa es comprarlos en granel y armar tus propias mezclas, mixes de centeno, sésamo, cebada, avena, e incluso agregarles miel de abeja, leche, nueces o trozos de plátano.

Mas allá de que los lácteos por si son buenos, en su exceso no es tan así. Por ello es mejor que evitemos darles a los más pequeños a la hora del postre, recurrentemente postres lácteos o natillas, de este origen, que poseen alto contenido en grasas y no tantos nutrientes básicos para el niño.

Además de esto sumarse al ya cubierto nivel de calcio por los vasos de leche que consumen a diario. Lo cual provoca, todo resulte en un gran aporte de grasa animal y saturada; un precario aporte de hierro (nutriente fundamental para el crecimiento); estreñimiento y mucho dolor estomacal.

En cuanto a los jugos envasados, es pertinente que los padres sepan sobre conservantes, aditivos y niveles de azúcar muy elevados que contienen en su preparación, así como el solo implican en un 8% la fruta de elaboración.

Las bebidas como la gaseosa carbonatada, cuyos 300 ml equivalen a 12 cucharaditas de azúcar, no sacian la sed e incitan al consumo excesivo; además de ocasionar importantes daños en los dientes.

la leche de vaca no lo aporta la cantidad de hiero necesaria para enriquecer el organismo de un niño antes del año de vida. Por esto, si es imposible que seguirle amamantando hasta esta fecha, es recomendable recurrir a la fórmula infantil enriquecida en hierro.

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