Los mecanismos de la saciedad en nuestro organismo

Anteriormente hemos presentado estudios que han demostrado como quienes comen con rapidez, ingieren un mayor número de calorías, tienen un mayor peso y tres veces más probabilidades de tener sobrepeso en comparación con los que comen pausadamente y no esperan la sensación de saciedad. Bien, expliquemos ahora un poco en que consisten los mecanismos de la saciedad de nuestro cuerpo:

Dentro del proceso de regulación del apetito, se involucran muchos sistemas de nuestro organismo, así como lo son las hormonas, el sistema nervioso, inclusive el vegetativo, y las variantes genéticas que cada persona trae predeterminadas.

Algunos casos de obesidad están directamente relacionados con el mal funcionamiento de dichos sistemas en el proceso mediante el cual el propio organismo le indica al individuo que no requiere seguir ingiriendo alimentos.

La distensión gástrica, una de las primeras señales de saciedad transmitida por el sistema nervioso vegetativo hasta el hipotálamo. Lo cual deriva obviamente en que comer demasiado a prisa no da tiempo al estómago para que envíe la señal de saciedad, por lo que se ingiere una cantidad superior a la requerida.

Mecanismos de saciedad del organismo

Mecanismos de saciedad del organismo

En el apetito hay hormonas de por medio:

Tras la Insulina, la Leptina es una de las primeras en ser identificada (producida en el tejido adiposo y que posee propiedades supresoras del hambre).

Más tarde se descubrió la Grelina, (llamada popularmente como la hormona del hambre que aumenta el apetito).

Otra de las hormonas es el llamado Péptido Intestinal YY (PYY), el cual es sintetizado en la porción distal del tracto digestivo y en el sistema nervioso central y periférico.

Un descubrimiento reciente es el de la Obestatina (reguladora del peso y de la ingesta de alimentos), así como el de la Oxintomodulina, que actúa suprimiendo el apetito y es secretada por células de la mucosa del estómago.

La Colecistokinina, es secretada por células duodenales en respuesta a la presencia de alimentos, sobre todo de grasas en nuestro organismo, es una hormona que contribuye a la saciedad y se cree que actúa inhibiendo el vaciado gástrico, provocando la percepción de llenura.

También dentro de la estructura cerebral del hipotálamo encontramos el centro del hambre y de la saciedad, lo cual hace del sistema nervioso otra pieza clave en la regulación de la alimentación. Sobre este núcleo actúan a la vez varias de las sustancias hormonales que nombramos anteriormente en este artículo.

Por ultimo y ahondando en estudios genéticos realizados por científicos británicos, se involucra a la información genética del individuo. El gen FTO se ocuparía de inhibir la saciedad, involucrándose su relación directa con la obesidad.

En Londres, científicos e investigadores de la University College y del Kings Collage, han examinado a 3.337 niños entre los 8 y 11 años, con el propósito de estudiar a quienes fueran portadores del gen y evaluar su relación con el apetito alterado. Según concluye el estudio, la interacción entre ambos factores si existiría, y quienes tienen la variante de alto riesgo del gen poseen más dificultad para sentirse saciados después de comer.

Leave a Reply

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.